El médico español empeñado en erradicar una
enfermedad olvidada

Oriol Mitjá transmite su entusiarmo. Ya no es el médico novato que llegó hace 5 años a Lihri, una isla de Papúa Guinéa en el Pacífico, de población con piel negra y pelo rubio, donde muchos de sus niños y adolescentes sufren amputaciones, cojeras crónicas y desfiguración del rostro por culpa de una bacteria. La que causa la enfermedad de pian. Una de esas enfermedades olvidadas que sufren los más pobres, los que necesidan de alguien como Oriol para tener la oportunidad de cambiar el pronóstico. Y el doctor Mitjà, del Instituto de Salud Global de Barcelona decidió que tenía que buscar algo que ayudara a esas personas. Medio millón en 13 paises de Africa, Indonesia y la isla del Pacífico donde puso su casa. Probó con un antibiótico utilizado en otitis y bronquitis, azitromicina, barato (0,15 céntimos de euro pastilla) y a los 6 meses de tomar una sola pastilla, el 96 por ciento de los menores afectados estaba curado. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) aprovecha este descubrimiento (demostrado en ensayos clínicos) para hacer campaña y erradicar el pian para 2020. Hacen falta 300 millones de euros para conseguirlo. Y el doctor Mitjà es optimista. Su trabajo en Lihri, su empeño por combatir una enfermedad olvidada; ver cómo se curaban sus pacientes, solo le hace mirar hacia adelante. Se puede curar a 500.000 personas afectadas, aunque sean ciudadanos pobres, entre los más pobres. Su historia se cuenta en un documental “Donde acaban los caminos”. El doctor Mitjà sigue adelante.

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