Tiempo // Diario de rodaje

Temps // Diari de rodatge

Tiempo // Diario de rodaje

Vamos siempre a contrarreloj, con horarios marcados y metas diarias. Es nuestro ritmo diario, todo tiene que ser rápido, ágil, fácil, inmediato. Es el estrés de los países ricos. En este rodaje hemos traído nuestra rutina de occidente, unas jornadas largas e intensas, una planificación de rodaje muy clara y definida, que se va atropellando a medida que vamos conociendo gente y nos vamos reuniendo con los trabajadores delHospital de la Lihir. Pero hay algo que no hemos contemplado en nuestro planning y que nos altera los planes. Aquí, los horarios son relativos y las cosas se hacen, o no. "It‘s PNG (Papua New Guinea) time. Relax! ", nos dicen. El tiempo no corre igual para ellos.

El domingo asistimos a la misa que se celebraba en la iglesia del pueblo de Rasese, en la isla de Namatanai. La misa era a las 8. David y yo habíamos quedado para el desayuno a las 6:30, pero no nos lo sirvieron hasta pasadas las 7. Habíamos planificado con el equipo, salir a las 7:30 y terminamos arrancando pasadas las 8. Nerviosos, estresados porque llegábamos tarde y nos perderíamos todos los planos de la gente llegando a la iglesia, decíamos a nuestros guías: "vamos, tenemos prisa! No podemos llegar tarde, no tenemos tiempo." Nos miraban, hablaban entre ellos en "tokpisin", la lengua local, y reían. Finalmente, a las 8 y cuarto estábamos en la puerta de la Iglesia. Todo vacío. Nadie. "Y el cura?", Preguntamos. "Todavía no ha llegado", nos dijeron. Del resto de gente, ni rastro. Finalmente, llega un señor muy mayor, arrastrando los pies, y acabándose de vestir mientras camina con muuuucha calma. Era el cura.

Una vez hechas las presentaciones y explicaciones pertinentes, le preguntamos a qué hora empezará la misa. "Cuando la gente llegue", nos responde. Un rato más tarde, coge un gato de coche y pica en una bombona de oxígeno vieja y oxidada. Son las campanas a misa. 20 minutos las vuelve a tocar. Y a esperar. A que la gente vaya llegando. Poco a poco, el pueblo se despierta. Es domingo, y el ritmo es incluso más lento que de costumbre. La misa de las 8 finalmente empieza a las 9 y media. Pero a nadie le importa. ¿Qué prisa hay? Todo el mundo ha podido asistir a la misa. Hemos tenido tiempo para todo. Hemos tenido todos los planos que necesitábamos. Ellos han estado tranquilos y relajados. Nosotros nerviosos y sufriendo para cumplir el plan del día, que finalmente ha salido bien.

Quién es quien tiene malentendido el mundo?

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